LA FIGURA APASIONADA - LA ARTE DE EDUARDO DA ROSA

Dr. Kenworth W. Moffett

Director Ejecutivo, Museum of Art, Ft. Lauderdale, FL

La primera vez que vi una pintura de Eduardo da Rosa fue en 1992 en la exposición anual Hortt del museo de arte en Ft. Lauderdale. Supe inmediatamente que estaba en la presencia de una figura importante, alguien que trascendía el significado local. Era como si el movimiento Nuevo Expresionismo que había barrido la escena en los setenta, volvía y estaba ahora produciendo importantes resultados. La pintura de da Rosa "¿Quién Mató a Jean Michel?" ganó el primer premio ese año, y el museo adquirió la obra para su colección permanente. Su obra fue elegida nuevamente para la exposición anual Hortt del año siguiente y en 1995, otra vez, ganó el primer premio; esta vez, con la pintura "Somos Todos Hijos de Caín". Da Rosa es el único artista que ha recibido este premio dos veces en los últimos años.

El tema de su obra es la figura humana. Pueden ser figuras estatuescas, pero más frecuentemente son torcidas y contorcionadas; llenas de atletismo, danza o lucha. Algunas están aisladas y agustiadas, y otras están felices o en éxtasis. Estas figuras raramente dan una sensación de calma o transmiten un ambiente de estudio como el que encontramos tan frecuentemente en Matisse. Llama mucho la atención la relación inesperada y fresca entre la silueta y el rectángulo, así como también el enfoque directo y confrontante. Aunque siempre la idea del hombre universal, desnudo, está presente, no se encuentra ningún énfasis en lo sexual, pero sí en una pasión y energía titánicas. Como Picasso, da Rosa es escultor y dibujante por exelencia. Su color y texturas pueden ser atrevidos y agresivos, pero al final es la idea del dibujo lo que lleva la pintura a su conclusión. Es natural que Da Rosa a veces se vuelva hacia la escultura y combine pintura y escultura. Es fluído en ambos medios y sus esculturas no son menos apasionadas y monumentales que su pintura. Es importante notar que las esculturas tienen distintivas proporciones con piernas y caderas inmensas y torsos reducidos.

La figura humana en el contexto de la pintura abstracta de post guerra apareció por primera vez en la obra de Jackson Pollock, específicamente en sus pinturas en blanco y negro de 1951, que muestran grandes figuras reconocibles que son más el producto del gesto que de la naturaleza. El ejemplo de Pollock fue seguido rápidamente por esfuerzos similares de Willem de Kooning, Robert Goodnough y otros; pero estas orientaciones fueron sumergidas en los sesenta por el minimalismo y la pintura abstracta. Recién al final de los setenta con figuras como Julian Schnabel, David Salle, Jean Michel Basquiat, Georg Baselitz y los italianos Sandro Chia, Francisco Clemente, Enzo Cucchi y Mimmo Paladino la figuración pasó al escenario central bajo el título de Nuevo Expresionismo. A pesar de algunos éxitos esporádicos, esta tendencia no produjo una figura mayor, un representante de la estatura de Pollock. En los ochenta, un miembro del Nuevo Nuevo grupo de pintores, Lucy Baker realizó una serie de pinturas brillantes de gesto figurativo, pero éstas fueron un fenómeno aislado, una realización solitaria del potencial del Nuevo Expresionismo. Con sus trabajos del principio de los noventa, da Rosa se colocó a su lado, aún más, la nueva figuración es mucho más central para el arte de da Rosa que para el de Baker.

Da Rosa nació en la ciudad de Ponte do Sor en Alentejo, Portugal, la provincia de tantos artistas y escritores. Su padre, dueño de una fábrica, era un hombre de gran cultura e inspiró en él el amor a las artes. De joven da Rosa se mudó a Lisboa y rápidamente formó parte de un grupo de artistas y escritores. A los 18 años, atraído por la literatura y el teatro, publicó un libro de poesía. Inmediatamente después, comenzó a estudiar pintura en la escuela de Bellas Artes. Era el año 1958 y Portugal estaba bajo la dictadura de Salazar; la atmósfera de la escuela era tan conservadora y asfixiante, que Da Rosa dejó sus estudios y en 1960 se fue a París. Dedicado ahora completamente a la pintura y las artes visuales, Picasso se convierte en su ídolo aunque su temperamento lo conduce más hacia el expresionismo alemán, especialmente al grupo de Blaue Reiter y el trabajo de Franz Marc.

Al no poder permanecer en París, da Rosa se traslada a Düsseldorf, Alemania donde permanece durante varios años. Allí conoce a Isabel Oliveira, quien se convertiría en su compañera y campeona para toda la vida. En este período Da Rosa viaja visitando muchos lugares en Europa. Al mismo tiempo solicita entrada al Canadá como residente, y en 1962, despues de mudarse primero a Brasil, es admitido en el Canadá.

A pesar de haber llegado a Montreal en sequida se muda a Toronto; allí brevemente asiste a la Three Schools of Arts, donde tiene su primera exposición individual en la galería de una librería. A partir de entonces y durante varios años Roza Mezei de la galería R.M. se convierte en su representante. Da Rosa continúa viajando extensamente, visita California, Nueva York y otros lugares de los Estados Unidos y Canadá. Entre 1969 y 1970 pasa un año en México, primero en San Miguel de Allende y luego en la ciudad de México. Fue durante su estadía en esta ciudad que da Rosa experimenta un cambio profundo en su arte cuando tiene la oportunidad de observar a David Siqueiros trabajando en el enorme mural "La Marcha de La Humanidad Hacia el Cosmos". Desde sus comienzos el tema principal de su pintura había sido el ser humano, pero la gran ambición en el trabajo de Siqueiros le produce un desafío y lo empuja a enfocarse en la figura más exclusivamente.

Da Rosa fue admitido en los Estados Unidos como "artista de mérito", radicándose desde un principio en Miami. Aquí es donde su arte finalmente se expande. Hasta ahora él había mostrado talento y promesa, pero su trabajo se mantenía demasiado amable y familiar. Entre 1990 y 1991 sus pinturas se volvieron más grandes y sufrieron un desarrollo eruptivo y formativo con las series "American Dream", 1989, "Urban Realities", 1990; y con su obra magna, el enorme mural (15,5x28 ft) "Joseph Beuys Sweeps Up Berlin", 1991, en el que se muestran figuras humanas de tamaño real pintadas en relieve y tri-dimencional, subiéndose y gesticulando frente a una pared. Esta última obra se extiende 9 pies en el espacio visual del espectador. (da Rosa luego quitó las esculturas porque encontró que la pintura y el relieve eran más efectivas por sí mismas.)

En 1991 comenzó a realizar sus figuras con gruesas aplicaciones de pasta de acrílico blanca en vez de los vívidos tonos carnales que previamente prefería. Esto hizo que sus figuras parecieran esqueléticas y más abstractas; ahora se veían más grandes y da Rosa empezó a distorcionarlas más osadamente. Este último grupo de pinturas, tema de esta exhibición, son los trabajos más maduros y personales de da Rosa hasta ahora. El dice que los grandes cielos cromáticos del sur de la Florida lo influenciaron no sólo en la escala sino que también en el color. Puede parecer contradictorio que Miami haya provisto el ambiente para el florecimiento de una visión expresionista norteña tan cruda. Pero con respecto a esto da Rosa es más la regla que la excepción. El Expresionismo caracteriza muchas de las principales figuras del sur de la Florida: da Rosa, Carlos Alfonso, Arturo Rodríguez, José Bedia y Norman Liebman. Todos parecen reaccionar contra el soleado ambiente idílico de la zona. De cualquier manera, da Rosa es uno de los artistas más exitantes de esta época; él aplica la tradición cultural europea con una urgencia contemporánea mientras ofrece grandeza y emoción sin sentimentalidad. El suyo es un humanismo enteramente moderno con un atractivo eterno.

 

 

  1